Los estudios que profundizan acerca de la importancia que para la sociedad valenciana tienen las Fallas, destacan su relevancia como un “sistema” que permite generar capital social y relacional, a través de las diferentes actividades de las Comisiones falleras, el uso compartido de los barrios, la transmisión intergeneracional de la organización y claves de la fiesta, etc.
También las Fallas generan conflictos entre los propios participantes y con otros ciudadanos que no están interesados en las mismas. Podríamos distinguir diferentes tipos de conflictos:
a. Vecinales: ruido, carpas, verbenas, cortes de calles, zonas de aparcamiento.
b. Políticos: uso simbólico y apropiación de la fiesta por partidos o movimientos sociales.
c. Identitarios: debates sobre valencianismo, lengua, religión, tradición o modernidad.
d. De género: roles tradicionales frente a reivindicaciones feministas y del colectivo LGTBI.
e. Turísticos y urbanos: masificación, gentrificación y presión sobre el espacio público, inflación estacional de precios.
Por otra parte, una fiesta tan multitudinaria y “total” se enfrenta a retos medioambientales importantes de los que cada vez se escribe y habla más:
a. Contaminación atmosférica: emisiones de partículas en suspensión y gases derivados de las mascletás diarias, los castillos de fuegos artificiales, lacremà y el tráfico intenso durante esos días de celebración.
b. Contaminación acústica: exceso de decibeliosdurante muchas horas diarias, derivados de lapirotecnia y de las verbenas y de las actividades en los casales.
c. Generación masiva de residuos: papel de petardos, residuos deactividades en carpas y verbenas, consumo masivo de bebidas y comida en la calle, con dificultades para un correcto reciclaje y generando sobrecostes de limpieza.
d. Consumo energético y huella de carbono: iluminación artísticade calles, escenarios, carpas y sonido; desplazamientos masivos de visitantes hacia y en el destino.
Las Fallas, un caso de estudio multidisciplinar.
“Desde que los primeros habitantes descubrieron el fuego, no ha dejado de ser un elemento presente de manera habitual en la historia de la Humanidad. Como elemento visual, energético, protector, siempre ha dispuesto de un elevado poder de congregación y, por tanto, generador de sociabilidad. Pero es indudable que las características físicas y materiales del fuego, le otorgan, además, propiedades psicoemocionales o conductuales alrededor del mismo, que le pueden llevar a ser utilizado como elemento de depuración o eliminación de lo “no deseado”. En este contexto y, aunando los conceptos de poder de congregación y elemento depurador, es posible deducir que cualquier colectivo reunido alrededor del fuego puede generar una situación de reflexión, con juicio popular incluido, en el que lo único a decidir sea lo que debe terminar en la hoguera. Este aspecto reflexivo de carácter grupal, se podría relacionar directamente con la cultura popular, de construcción colectiva. Asimismo, será posible elegir la forma o expresión plástica que se le da al objeto elegido, para su depuración. Y, finalmente, se podría decir que todos los conceptos utilizados anteriormente (congregación, sociabilidad, intencionalidad depuradora, reflexión, expresión plástica, etc.), tienen un vínculo conceptual común, que es la comunicación. Lógicamente, tras todo lo expuesto, si situamos a la Falla en la era moderna, como elemento solicitado por encargo, presupuestado y artísticamente muy elaborado, estamos ante un producto que puede ser mercantilizado y, por tanto, sometido a las leyes de mercado propias de la industria.”
Collado Belda, E. (2018). Fallas de Valencia: un producto cultural multidisciplinar. Culturas. Revista de Gestión Cultural, 5(2), 68–92. Revista de Gestión Cultural
Las fallas y la desigualdad de género.
“Las desigualdades de género en las fiestas tradicionales han generado una creciente atención social y académica. Fenómenos como el acoso, abuso o agresiones sexuales, los roles segregados o las codificaciones patriarcales que facilitan instituciones festivas muy masculinizadas, tanto en las composiciones como en las dinámicas internas, han revelado que existe una persistencia en el mantenimiento que choca con la evolución de la sociedad hacia una mayor igualdad. En este sentido entendemos que la cultura festiva tradicional no puede interpretarse correctamente desde la dimensión del consenso sino como una arena de conflicto social. En esta perspectiva la idea del ritual festivo como generador de prácticas corpóreas, formas cognitivas y reproducción de las desigualdades a partir del marco teórico del ritual de interacción de Randall Collins nos parece adecuado para interpretar esta continuidad de la dominación patriarcal. Examinaremos desde esta teoría el caso de las Fallas de València en el que se construye una imagen totémica de las mujeres. Así, en el ritual de interacción y las instituciones se las discrimina favoreciendo la perpetuación de los roles de género tradicionales y la desigualdad estructural festiva. No obstante, mujeres falleras, pero también sectores del movimiento feminista de la ciudad, lejos de conformarse con la posición pasiva asignada por la «tradición» han aprovechado el ritual festivo para hacer emerger sus reivindicaciones”
Gisbert Gracia, V., & Rius‑Ulldemolins, J. (2020). ¿La “reina de la fiesta”? Fiestas tradicionales y reproducción de la desigualdad de género. Disparidades. Revista de Antropología, 75(2), e021. Revista de Antropología
Otras fuentes de interés: