Municipio de huerta y vida tranquila. Beniflà es perfecto para un paseo “slow” entre naranjos y acequias, descubrir el lavadero y tomar algo en la plaza. Está pegado a Gandia, pero su ritmo es otro: caminos agrícolas, cercanía a Beniarjó y al Monestir de Cotalba. Ideal para familias, bici suave y desconexión real.


Parròquia de Sant Jaume Apostol
Fuente: https://campaners.com/php/campanar.php?numer=1103
El lavadero público (Safareig) de la calle de la “Prisión” que llega hasta la acequia madre, restaurado en 1976, no cuesta conservarlo, como testigo de la vida de siglos pasados. Antiguamente era muy utilizado y se consideraba un punto de encuentro, ya que las mujeres iban allí a lavar toda la ropa y conversaban. Dispone de un enlosado de 6,25 m de longitud y 0,50 m de latitud.

Lavadero de Beniflà
Fuente: https://www.benifla.org/llocs_ms

Molí Vell de Beniflà
Itinerario corto y fácil para sentir el pueblo y su paisaje agrícola. Empieza en la Iglesia de Sant Jaume y la plaza (centro social del municipio), desciende hasta el lavadero municipal —restaurado y abastecido por la Acequia Madre— y continúa por los caminos de huerta entre naranjos y acequias.
– Tiempo: 30–60 min.
– Nivel: Fácil.
– Qué ver: templo y plaza, lavadero como memoria del agua y la red de riego (Acequia Madre del Serpis) que sostiene el regadío citrícola.